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Coronavirus en Puerto Rico 11 noviembre 2021: muertes 3,252 | pacientes positivos: 152,574 Positivos Antígenos: 33,449 | Total Positivos: 186,457 | Hospitalizaciones: 71 | Recuperados: 148,112 *actualizado 11 noviembre 2021 por Salud - Vacunados(2 dosis): 2,317,523


Infectologo Boricua: 'Ayer, por primera vez, tuve miedo'

Por Miguel Colón / Infectólogo

ENDI: Ayer fue un día de muchas altas y bajas en mi práctica de enfermedades infecciosas. El día comenzó temprano en la mañana, cuando el internista, que es el médico primario de uno de nuestros casos positivos de COVID-19, me informa que el paciente había deteriorado respiratoriamente y me preguntó cuál sería el próximo paso. Lo analizamos y decidimos transferir al paciente a la unidad de cuidado intensivo.

Tan pronto llego al hospital, voy a visitar a otro de nuestros pacientes sospechosos de COVID-19 para darle la noticia de que su prueba era negativa. La felicidad de la paciente fue tan visible que hasta comenzó a llorar. Al notificarles a las enfermeras del piso que la prueba de la paciente era negativa, un aire de tranquilidad llenó toda la estación.

Continué mis visitas hasta llegar a la habitación de otro de nuestros casos sospechosos de COVID-19 y encuentro a la paciente en “distress” respiratorio. Rápidamente, me comunico con el neumólogo y se tomó la decisión de transferir la paciente a la unidad de cuidado intensivo.

Prosigo mis visitas hasta llegar a la habitación de una paciente que tuvo exposición con una persona que es COVID-19 positivo. Me siento con ella para darle seguridad de que su exposición tenía muy poco riesgo de infección y que podía estar tranquila.

Termino el día en la Unidad de Cuidado Intensivo para evaluar al paciente COVID-19 positivo que habíamos transferido por la mañana a la unidad de intensivo. Lo encuentro en mejor condición, pero, mientras lo examinaba, el paciente tosió. Mi primera sensación fue, ¿tendré todo el equipo de protección personal bien colocado? ¿Me habré expuesto a sus secreciones? Me retiré un poco, revisé mi equipo de protección y vi que todo estaba bien y me tranquilicé. Hablé con el paciente y me retiré de la habitación. Mientras me estaba removiendo el equipo protectivo, fue que me llegó el miedo. Pero puse mi fe en nuestro señor Jesucristo que me protege y seguí con mis labores.

Al llegar a mi casa, seguí la rutina de todos los días desde que comenzó el brote en Puerto Rico. Dejé los zapatos en el garaje, voy directo al “laundry” y dejo toda la ropa del día en la lavadora para ir directo al baño a darme una ducha.

Al sentarme a ver televisión, mi familia está viendo la entrevista al “task force” de la gobernadora. A la diestra de la gobernadora, veo a viejos amigos evadir las preguntas de los “kits” de pruebas, con el libreto determinado de distanciamiento social. En ese momento, sentí furia. Mi sensación fue que estos viejos amigos no entienden la incertidumbre que vivimos,día a día, aquellos de nosotros que estamos involucrados en el cuidado directo de estos pacientes. Los médicos, enfermeras y terapistas respiratorios que cuidamos a estos pacientes todos los días, vivimos con la incertidumbre de quién es positivo y quién es negativo.

Aunque llevamos las mismas precauciones con todos los pacientes, la incertidumbre aumenta exponencialmente la tensión que tenemos todos los días. Si nosotros supiéramos a qué nos estamos exponiendo todos los días, bajaría esta ansiedad.

Mi exhortación a todos los “expertos” que diariamente opinan en radio y televisión es que vengan a los hospitales, se coloquen el equipo de protección y entren en la habitación de los pacientes infectados o sospechosos de infección con COVID-19 y experimenten lo que yo experimenté ayer: miedo.

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